lunes, 26 de octubre de 2015

Monasterio de Eduardo Halfón.- Resumen y comentarios

El relato comienza con la llegada al aeropuerto Bengurión de dos hermanos que van a la boda de una hermana que un buen día llegó a Jerusalem y al poco había encontrado novio, bueno encontrado… le habían buscado un novio ortodoxo, en las cartas que nos escribía su lenguaje ya no era el suyo, nos enviaba fotos con la cabeza tapada porque en opinión de los ortodoxos la belleza de la mujer radicaba en el cabello, nosotros oriundos de Guatemala habíamos hecho un viaje largo para esta boda, ya cuando estuvo de visita en nuestro país nos hizo algunas advertencias como que no podía tocar a ningún hombre, incluso se trajo una vajilla de Israel, traía dos una para lácteos y otra para carne y mientras voy rememorando todo esto allí estábamos mi hermano y yo muertos de calor en el aeropuerto Bengurion esperando que la cinta transportadora sacara los equipajes.

Su familia era originaria de Alejandría , Alepo ( Siria) y Libano.

Al día siguiente y ya en Jerusalem deambulé por las calles repletas de gente, cambié Dolares por Shekels, en aquellas calles había  vendedores de higos, shawarma y falafel.

Ya en el Kotel o muro de los lamentos vi un papelito en el suelo, lo recogí estaba escrito en hebreo,pero yo no reconocí mas que un par de letras, decidí guardarme el papelito en el bolsillo.

El novio de mi hermana era de Brooklyn, sus padres estaban divorciados y con su hermana no se hablaba desde hacía años y  nos dijo que nadie de su familia asistiría a la boda, ya en el restaurante con  toda la familia reunida la discusión tornó en si el pato era Kosher o no, la hermana dijo que aunque supuestamente era kosher no comería, así que se limitaron a beber agua.

Al día siguiente quedamos en la calle Panin Meirot pues allí estaba la yeshiva donde mi hermana estudiaba y quería mostrarnolas, paseamos por Kiridiat Mattersdof un barrio Jeredi, una corriente muy ortodoxa, a la entrada había como una valla metálica y pregunté a mi cuñado que aquello para que servía, para los Shabbots ( Shabat) me respondió, para que no entren coches, ya a la salida del barrio comenzaba a anochecer e intentamos coger un taxi y de pronto oímos gritos iracundos, era un grupo de ultra ortodoxos que nos increpaban por ello.

De pequeño recuerdo  a un rabino de origen argentino cuya única preocupación era el Boca Junior y estaba en contra de los matrimonios mixtos pero dejó embarazada a una católica de Guatemala.

Cuantas tradiciones se van desgranando a través de la narración, como por ej la de rociar a los bebes con sal para protegerlos del mal de ojos, la sal según narra el autor y yo también doy fé de ello se considera protectora en muchos países España incluida, mi amiga Tamara a la  que había encontrado casualmente en el aeropuerto de Tel Aviv era una entendida en muchas cuestiones,   me dijo todo lo que tenía que saber sobre la sal, para los judíos podía ser un pacto , un convenio, una ruina, una bendición o una desgracia.

El autor también hace un repaso a Polonia pues su abuelo era polaco y estuvo en un campo de exterminio. El nombre de Monasterio se debe a que un niño judio se disfrazó en Polonia de niña polaca con trenzas  y se refugió en un monasterio y allí fue cuidado por 15 monjas, fueron los padres lo que idearon el disfraz ,ellos no pudieron quedarse pero dejaron allí al niño.

El final del libro me ha parecido bastante insípido (*) es casi una autobiografía.

Eduardo Halfón nació en Guatemala en 1971, ha escrito varias obras como Clases de Hebreo, El Boxeador Polaco entre otras y ha sido traducido a varios idiomas.

(*) Da la sensación que no sabe como terminar y hace un corte brusco que deja al lector en ascuas.