miércoles, 21 de diciembre de 2016

La chica de los siete nombres.

¿Se han preguntado alguna vez como es la vida en Corea del norte? Teníamos referencias de viajeros, pero a parte de las imágenes que nos llegan, poco más sabemos.

  Con esta historia narrada en primera persona entramos en un mundo, para casi todos desconocido. En Corea todos creen que su país es la mayor nación del mundo, pues eso es lo que les enseñan, y ellos no tienen medios para saber si es cierto.
La protagonista Hyeonseo Lee ( nombre ficticio) cruzó una noche un rio helado,sabiendo que nunca más volvería a saber de su família. Apesar de todo Hyeonseo echa de menos su país, dormir sobre el suelo radiante, el olor a queroseno y también su bicicleta. Ahora vive en Corea del sur, podríamos pensar que no hay muchas diferencias, pero a decir de la autora son dos mundos distintos.
    La casa donde vivía en Corea un buen día se derrumbó, el queroseno se derramó y todo saltó por los aires, el vecindario debió preguntarse que leñes estaba cocinando mi madre, pero aquel día entendí que se puede salir adelante solo con lo imprescindible.

      Una mañana de verano de 1977 una muchacha había obtenido permiso(*) para ir a visitar a su hermano, que vivía en Pyonyang, la capital de la revolución, era un lugar mítico y futurísta, y estaba hecha un manojo de nervios, tenía en aquel momento 22 años y era su primer viaje, esta rememoranza, es la historia de su madre,aquel dia conoció a su padre en el tren. No era guapo, pero a ella le gustó su porte marcial. El enamoramiento le dio una especie de esplendor y de magia.La familia de ambos tenía un buen songbum ( sistema de castas imperante en Corea del Norte) no estaba bien visto tener ancestros terratenientes, En Corea hay tres clases sociales: leales, vacilantes y hostiles.Solo los leales pueden vivir en Pyonyang y elegir profesión. La elite la compone el 15% de la población y no pueden cometer ningun error.

       Cuando alguien se mudaba, al llegar a la casa, la portera encargada de vigilar al vecindario, te daba un par de retratos de los Kim, que había que colgar, incluso antes de tener los mubles; también había una radio, que no se podía apagar, ni encender, ni controlar el volumen, de vez en cuando lanzaba proclamas a todo volumen.El gobierno te daba un paño especial para limpiar el retrato de los Kim, con ese paño no se podía limpiar nada más.Los cuadros tenían que estar en zona alta,bien alienados y no podía haber ningun otro en el mismo lugar.

Una vez al mes pasaban oficiales del ejercito a inspeccionar los retratos, para ver en que estado estaban, lo inspeccionaban con guantes blancos y unas linternas, si había algo de polvo la familia podía ser castigada.Cada año aparecían historias en los periodicos de heroicos conservadores de retratos, un hombre cruzó un rio con los retratos sobre la cabeza, perdió la vida pero salvó los retratos.

En imagen el creador de la saga, siempre sonriente, pues los medicos le dijeron que para conservar la salud y no caer enfermo, había que sonreir con frecuencia.

     Los vaqueros estaban prohibidos, asi como los collares y el perfume, considerados simbolos de degeneración moral.Había que llevar un bronche en el pecho con la foto del gran lider ,si te pillaban sin él, te podías ver en una situación delicada, pues nadie podía decir que se había olvidado.Un día pillaron a mi madre con pantalones, y le pusieron una multa y ademas tuvo que sobornar a los voluntarios.
     Era mejor mantener reservas con la gente y no ser muy sociable para evitar problemas.
    La llegada al mundo de Kin Yong Il fue anunciada por milagrosas señales en el cielo, como un  doble arco iris sobre el monte Paektu, golondrinas que cantaban y la aparición de una nueva estrella en el firmamento. La maestra nos animó a pintar la cabaña llena de nieve, donde nació.En los aniversarios los niños recibían caramelos y sorpresas. 

Las proezas de los Kim.-

Había luchado en 10.000 batallas, siempre vencedor, podía andar durante dias sin pararse a descansar, podía aparecer simultaneamente en el Este y el Oeste, en su presencia las plantas florecían y la nieve se fundía.
   Nos contaban que los niños surcoeranos buscaban en las basuras y vestian con harapos.
     El bowibu era la polícia secreta y acechaba por todas partes, todo el mundo espiaba a todo el mundo; los informadores solían recibir raciones extra de alimentos.En 1994 en el pais no había emisiónes diurnas de televisión, solo a ultima hora algun informativo. Ese año Kim Il sung falleció, y la locutora salió con los ojos enrojecidos de tanto llanto.Durante los fuenerales los que no lloraron a chorros, fueron castigados y hubo incluso ejecuciones a muerte.

     Con 17 años cruzó un día por curiosidad, el rio helado que separaba Corea de China, estaba prohibido, pero la gente solía hacerlo, pensaba volver, le advirtió a su hermano de 10 años que iba a estar unos días, que iría a visitar a un familiar al otro lado de la frontera, su madre al ver que no volvía durante 7 días, se vio obligada a presentar  la denuncia por desaparición , cuando ella le llamó un día para decirle que volvía, su madre le dijo : no vuelvas, hay problemas.

     
                                 La autora                            
La vida en Corea del norte es extreamdamente dura, inimaginable para un occidental, entre supersticiones y normas absurdas implantadas por los Kim, la vida de sus habitantes es un suplicio, sobornos, palizas, gulags y humillaciones a la mujer, por parte de la familia del marido, si algo sale mal, las supersticiones no son ajenas. La historia me ha impactado, y la recomiendo.     

* No se puede viajar de un lugar a otro del país sin permiso

Nota final: La historia de Hyeonseo tiene un final feliz, a lo largo de todo el relato, hay "encuentros casuales" que la van ayudando, y algún que otro humano que hizo de ángel de la guarda. Un relato fantástico.Terminó en USA casada con un americano, junto a su hermano y su madre.