martes, 24 de junio de 2014

Recordando a Maria Callas

                                                                       

Estaba viendo el rostro de la Callas, de la gran diva del SXX, porque por mucho que intentemos hablar de otras que también cantan bien, ella no solo cantaba bien, sino que interpretaba, cuando estaba en un escenario crecía.

Yo no es que sea una entendida en opera, ni siquiera aficionada, pero la Callas me gustaba, sobre todo su Norma.

Leí hace tiempo una biografía, y su vida no es cualquier cosa, es una autentica tragedia griega. Una infancia con unos kgs de más y una madre entregada porque intuía que su hija sería figura, desde pequeña se consagró en cuerpo y alma al bel canto.

De Grecia a Nueva York, me imagino no debió ser fácil, no tuvo niñez ni juventud, otra Marisol, pero hay cosas que compensan, que no vengan luego con cuentos de que la niña no jugó, porque no jugó porque estaba reservada para la gloria, que muchos ansían, y eso requiere esfuerzo, o es que creen que los Nadal, los Bjorg y otros grandes tenistas tuvieron una infancia y juventud normal..
                                                                       
María se casó joven con un Sr mayor, una tal Meneghini, que tendría muchas cualidades pero poco atractivo, por eso cuando vio a Onassis pasó lo que pasó, porque Aristóteles tenía charme, une belle tete como dicen los franceses, algo que va mas allá del físico.

Pero su vida fue una tragedia griega, Onassis la utilizó como hizo con Jackie Kennedy, solo que esta ultima sabia a lo iba y con quien se casaba, era un mujer fría y calculadora, la griega estaba enamorada,  sufrió y mucho.

Su vida se fue apagando poco a poco, su desamor la destrozó.

Los tres personajes han pasado a la historia, la americana un icono para muchos, era glamurosa si, pero los personajes frios no me interesan, él, el hombre despiadado, que fue el símbolo de toda una época, pero Maria será inmortal siempre.