martes, 5 de mayo de 2015

Dentro de una embajada sovietica ( memorias de un diplomatico en Birmania)


                                                                  


La obra de Aleksandr Kasnacheev es realmente demoledora. Diplomático soviético enviado a la embajada de Birmania, poco a poco se va desencantando del sistema, un sistema donde no priman los valores humanos sino el materialismo en sus distintas vertientes y sobre todo el interés del partido por encima del individuo. Esta concepción del mundo hace a los individuos meros instrumentos del estado,, lo peor de todo es que he conocido a alguna que otra persona de algún país marxista que a pesar de renegar del sistema actúan igual, posiblemente años de educación los hizo así, es un tema con el que he debatido con alguna persona en mas de una ocasión ellos no le ven asi, sencillamente esconden el cuello, a veces no todo es culpa del sistema pero este sería otro debate.

Kasnachev nos desglosa un poco su vida en Moscú, de como aprendió lenguas orientales, en su caso el birmano, de como se estudia un idioma en Rusia, no se si actualmente es asi pues la obra es antigua pero nada que ver con el aprendizaje de un idioma en España, en Rusia se estudia también la geografía, las costumbres, las locuciones verbales, hay un conocimiento profundo de la literatura y un alumno en el tercer curso puede hacer perfectamente de interprete incluso en un idioma como el birmano, esto bien, chapeau por ellos, pero el libro nos habla de temas mas complejos.

Las relaciones entre los miembros que vivían en la embajada eran asfixiante, vivían todos dentro del mismo edificio, comían todos en el comedor comida birmana, pues el cocinero era un nativo. De desayuno arroz con pollo, para almorzar arroz con pollo y para la cena arroz con alguna variante,no había intimidad pues el baño era compartido y debían espiarse unos a otros, asi cualquier desavenencia  propiciaba algún malentendido político, las acusaciones por sospechas estaban a la orden del día.

Aleksandr intentó hacer amistades con birmanos, pero le dieron un toque bien serio, con los nativos no se habla, no podían frecuentar determinados sitios, de vez en cuando llegaba alguien de Moscú, a veces no sabían con que misión y pensaban que venían a dar algún informe contra ellos.

La rutina, la desconfianza mutua , la delación forma parte del ambiente  dentro de una embajada soviética, donde todos parecen sospechar de todos, como si de una novela de suspense  se tratara, el sistema de jerarquía donde el de arriba trata con cierto desprecio  al de abajo,,,

Cuenta Kaznacheev que para el soviético la humanidad es una manada de lobos, el fin del comunismo era borrar cualquier valor humano y sustituirlo por el nuevo hombre.

El divorcio un tema tabú en la sociedad soviética, Stalin lo había “desaconsejado”y aunque estamos en el 59 el divorcio en la URRS era casi imposible te podía costar el puesto de trabajo y los rusos lo sabían, así que había cientos de parejas con vidas paralelas que oficialmente eran marido y mujer, en el libro se cuenta un caso , un diplomático en Birmania ella en Moscú, estaban separado de facto, pero ella le escribía una carta mensual sin contenido para que nadie sospechara..

Los birmanos no tienen ese sentido materialista de la sociedad occidental, para ellos vivir en la pobreza no es una desgracia la amistad y el amor son lo mas valioso.

En 1959 Aleksandr kaznacheev se decidió a entrar en la embajada americana y pedir asilo político, estaba desencantado posteriormente escribiría esta pequeña obrita, no por pequeña menos interesante sobre todo instructiva. No hay libro que no te enseñe algo.

Nota: El libro se encuentra disponible en al biblioteca publica de Alicante.