lunes, 30 de noviembre de 2015

Un hombre disponible.Resumen y comentarios-

El título lo dice todo, un hombre enviuda y automáticamente está disponible, en el caso de la mujer algo menos.- No todos los hombres son igual de solicitados una vez que enviudan, pero parece que el protagonista del libro debía tener algo especial, pues poco antes de que su esposa falleciera le dijo un día: Van a salir hasta de debajo de las piedras. Y en poco se equivocó, unos días después de la misa de funeral recibió una llamada de alguien que ni siquiera conocía, para conocerse, era una antigua amiga de su esposa, que previamente le había mandando una cazuela con comida  a casa. Cuando su esposa le hizo el comentario él no lo entendió pero con forme iba sonando el teléfono lo tuvo claro.

La segunda llamada fue un par de días más tarde, era alguien con quien había coincidido en un grupo de lectura, lo llamó para darle el pésame y de paso saber si necesitaba algo de compañía.

Edward nuestro protagonista creyó que no se casaría nunca, pues había conocido a muchas mujeres, pero se enamoró de una profesora (Laurel) que alguien le presentó, fue en el año 74 y ambos tenían veintitantos años, después de unos meses anunciaron su compromiso, el quería una boda sencilla pero ella prefería el espectáculo completo. Edward pensó que ella confundía la suntuosidad de la fiesta con el éxito del matrimonio, pero aquella boda nunca tuvo lugar porque Laurel  lo dejó plantado un día en la sacristía.

Pero  Edward al final encontraría esposa, una mujer rubicunda de caderas anchas.
La vida de la pareja era excitante y satisfactoria, ella con 57 y él con 62, poco a poco sus amigos habían ido falleciendo, ellos a veces se reían un poco de las desgracias ajenas, hasta que llego la fatídica noticia, páncreas, cáncer y metástasis .
Apenas un año después de la muerte de Bee todo el mudo le apremiaba a que concertara citas, incluido los hijos adoptivos ( hijos de su difunta esposa), así que puso un anuncio en el periódico y recibió un aluvión de  cartas, en el colegio donde impartía clases  había una forma de encontrar pareja que se había puesto de moda, en la sala de profesores se concertaban citas rápidas como si la elección de pareja fuera una especie de lotería que se decidiera en cuestión de minutos, el problema era que  Edward no se sentía disponible todavía, aún así siguió teniendo citas , las que aparecían eran también viudas que le hablaban del marido y de lo duro que había sido su perdida, la mayoría lo que busca es una compañía y un poco de placer sexual, encontrar de nuevo el amor es otra historia, puede suceder pero es menos frecuente.

En el libro se dan situaciones cómicas que creo no sucede en España, una de las pretendientas de Edward le comenta: Tengo amigas que leen las esquelas mortuorias para ver que hombres se han quedado viudos y adelantarse antes de que lo atrape otra, lo único que piden es que tengan pene y pulso.

Los hombres generalmente suelen preferir mujeres mas jóvenes mientras que al contrario, la edad puede a veces ser un plus, a las mujeres jóvenes no suele habérseles caído el culo y las tetas ¡¡ Que crudo el comentario  ¡! Si lo es, pero en la realidad suele ser.

Leyendo este libro estaba pensando porque también lo he visto en un programa de Tv, si al poco de estar viudo se hace absolutamente necesario encontrar pareja,  y hay que montar citas sin ton ni son, como le sucede al protagonista de este libro ¿No es mejor dejar hacer al azar? Si está en ley aparecerá, sino  por mas citas que tengas ninguna será la ideal.

Nuestro protagonista termia sin encontrar pareja, entre tanta búsqueda había aparecido Laurel la novia que lo dejo plantado en la sacristía y después de retomar la relación lo vuelve a dejar.

A mi el libro me ha parecido un bodrio y si he llegado hasta el final ha sido un poco picada por conocer el desenlace, el autor da las gracias a un montón de gente, gracias a la cuales, se ha podido hacer el libro, lo cual no entiendo muy bien. Posiblemente quiso hacer un estudio sobre los viudos americanos.