miércoles, 9 de marzo de 2016

La Primavera de Praga por Miguel Delives.- Resumen y comentarios




Miguel Delibes visitó Checoslovaquia en 1968 durante la primavera de Praga, y escribió un librito con el mismo título. Fue invitado por la Universidad Juan Evangelista de Brno, y posteriormente a Praga para pronunciar unas charlas sobre novela española- Fue tomando notas de sus impresiones y sensaciones, porque Praga es ciudad de sensaciones y emociones como ya dejó anotado Delibes.

Praga quería abrirse al mundo. A Delibes no le gustaba la España de Franco pero tampoco le gustó lo que vio en Praga ,  en aquellos momentos tanto checos como eslovacos trataban de zafarse de la dictadura impuesta por Moscu.

Para que la obra se publicara en España se vio obligado a condenar el régimen totalitario. La experiencia sirvió a Delibes para hacer un cotejo entre la sociedad capitalista y la comunista. El libro es una denuncia a los totalitarismos, pero a todos, y eso no gustó a algunos. Delibes se muestra critico  con el sistema, pero hace  un buen análisis ante los comentario que algunas personas le hicieron, fue el caso de un señor, me imagino que con muy buena posición económica, porque en la España del 68 pocos podían salir de viaje y mucho menos a los países del este porque había que ir a Francia y desde allí pedir un visado a los países a visitar. Pues bien un conocido de él le hizo el siguiente comentario: Nada de lo que vi me gustó,mucha pobreza y los cabarets de pena vaya porquería, claro Delibes se hace la misma pregunta que cualquiera ¿ Se va a Moscu y a Praga en plan de cabarets? ¿Eso es todo lo que hay que ver en Moscu y Praga? Me imagino como sería un Cabaret en la Praga  y el Moscu del 68. Continuaba diciendo Praga es muy oscura, si es cierto Praga es oscura y ahí radica su encanto, a los checos no les gustan los letreros luminosos, no han querido convertir aquello en la Vegas.


Tanques soviéticos entran en Praga


Me imagino que en el 68 apenas habría tiendas para turistas aunque los checos nunca han dejado de fabricar muñecos autómatas, relojes y buena cerveza Pilsen. Hay turistas españoles que son también de pena, este "Señor" fue allí a otra cosa y lo que vio no le gustó. Praga era un país sin coches, sin letreros luminosos y cabarets míseros, pero –Delibes sabía demás que la riqueza y los logros de una sociedad no se pueden medir por la buenos que sean los caberets o los letreros luminosos.

En aquellos momentos lo mas importante fue que el país había perdido el miedo, el autoritarismo, continua diciendo, vence pero no convence, Delibes no hace un canto al marxismo pero si señala que había una educación igual para todos, con un fallo a veces el estado decidía la profesión en función de las necesidades, eso si, paro no había, las desigualdades habían desaparecidos, hubo una reforma agraria, pero había una ideología dogmática que los checos no soportaban, ya entonces dijo lo que años mas tarde muchos aprobaríamos un socialismo en libertad, pero Delibes es creyente y va mas lejos: Esto es lo que Cristo nos enseñó hace 2000 años, y que Pablo VI aprueba. Delibes siempre estuvo por un socialismo democrático.

Pablo VI fue odiado por el régimen de Franco y Arias Navarro  lo tildaba de gentuza del Vaticano.  ( Nota tomada del libro : La Gran desmemoria)

La primavera de Praga estalló en la Universidad , profesores y alumnos comenzaron a movilizarse, se produjo una ruptura dentro del partido, entre el núcleo duro inmovilsta y los reformistas.

El escritor no es complaciente con el sistema, se muestra critico, así dice que había problemas de vivienda y que las que entregaba eran de 50 m, igual que en España, yo en Sevilla he visto viviendas de 40 m. El mercado de verduras le causó una triste pena, pero puedo decir que en la ciudad de Radauti al norte de Rumanía en la frontera con Ucrania el mercado de verduras es para salir corriendo, y hablo de hace un año, así que puedo imaginar el mercado de verduras de Praga en el 68.

Los define como solidarios, pero no sabia si era una condición del pueblo checo o impuesta por las circunstancias. El escritor solo encontró sonrisas amistosas y buenas caras ( tuvo suerte, o han debido de cambiar con la llegada de la democracia) continua diciendo que: para el americano el tiempo es oro, para el checo es vivir cada minuto con intensidad, para muchos esto es sinónimo de falta de ambición, quizás por eso me gustan los checos, no tienen afán de enriquecimiento. (*)

En aquellos años todo el mundo cogía el tranvía, hoy siguen cogiéndolo, porque en el centro de Praga esta prohibido circular en coche privado, a no ser que pagues una suma considerable al ayuntamiento, y esto disuade a la gente.

Que los checos son un pueblo culto lo corroboro, son grandes lectores y conocedores de música clásica, ir por Praga y ver anunciado un concierto de música por aquí y por allá forma parte del paisaje, dice el escritor que los checos tienen oído,no me extraña desde muy chicos los ponen a escuchar a Dvorak, el gran compositor checo.

Las Iglesias checas nunca cerraron pero estaban sometidas a vigilancia y las ordenes religiosas desaparecieron, la mayoría es ortodoxa aunque hay algunos católicos. Iglesias no faltan.La Iglesia católica mas famosa de Praga es la del Niño Jesus de Praga en el barrio de Malaestrana, con misa en español, ya que la dirigen un grupo de franciscanos españoles desde tiempos inmemoriables, con algunos hermanos checos, tuve ocasión de visitarla.

Dice Delibes que los checos hablan un perfecto castellano se refiere a los que lo ha estudiado, totalmente cierto, los guías que nos acompañaron hablaban incluso sin acento.Todo el mundo les preguntaba ¿ donde habéis aprendido a hablar el castellano? Aquí en Rep Checa.

La prostitución en aquellos años  era itinerante, iban de un lado a otro, dice el escritor que en la estación de trenes el panorama era deprimente. Hoy Praga esta considerada la capital del sexo europeo, hay unos cien burdeles registrados mas los apartamentos privados y hablamos de una ciudad pequeña.

El escritor hace una maravillosa descripción de la ciudad y del barrio de Mala Strana, las torres afiladas con sus relojes, la Iglesia española del niño Jesus de Praga, toda la ciudad suele estar difuminada por el humo, pues es fría y hay chimeneas por doquier, contemplar la ciudad desde el castillo produce serenidad y sosiego en palabras de Delibes. La ciudad tiene un gusto Kafkiano, no en vano fue aquí donde nació. Los pasadizos, túneles, arcos y patinillos se cruzan, la calle de los alquimistas Zlata Uliclita ( callejón del oro) donde el emperador Rodolfo alojó a los alquimistas.
Calle de los alquimistas, retroceder al pasado.


 Delibes siempre fue un autor muy leído por los checos entonces también eslovenos, su obra mas leida Diario de un cazador


(*) La ambición es licita, aunque no del gusto de todos. Se puede aspirar a tener mucho, siempre y cuando no pisoteés a nadie, en todo caso es una filosofía que no comparto.