lunes, 26 de junio de 2017

Los vascos en Cuba.-Miguel Iturria Savón.

Lo que a continuación se expone no es un resumen del libro, pues no lo he leído como es habitual en este blog, sino el prologo. 

La presencia vasca en Cuba y América, aunque no es de las más numerosas y constantes, constituye sin lugar a dudas una de las más tempranas y relevantes.
El presente libro, dedicado a los vascos en Cuba, de Miguel Iturria Savón, es resultado de largos años de trabajo con el objetivo de poner al día la significación y continuidad del legado cultural del pueblo vasco en la mayor de las Antillas.

Para lograrlo ha tenido que hurgar en múltiples fuentes, desde el testimonio oral relacionado con sus propias vivencias familiares, hasta las diversas publicaciones periódicas que han aparecido en Cuba como reflejo de la tenaz vocación asociativa vasca, capaz de dar a conocer sus actividades con voz propia. Especial motivación representó en el estudio de Iturria Savón, la publicación en 1999 de la Memoria documental de los vascos en Cuba, para allanar el camino que le facilitó profundizar en este apasionante tema.

El autor parte de un conjunto de antecedentes, en este caso im­prescindibles para el lector cubano, que sitúa la estirpe milenaria del pueblo vasco, su ubicación en el contexto europeo de los siglos xv y xvi, así como su precoz incursión en el continente americano.
Inicialmente podemos observar la complejidad de los componentes vascos en la estructura del poder colonial en Cuba; las diferentes causas y tendencias de este trasvase humano; el inicial arribo de «descubri­dores», navegantes y conquistadores; diversos gobernantes, militares y otros funcionarios nombrados por la Corona española; el sacerdocio de origen vasco vinculado con la historia temprana del catolicismo en Cuba; la proliferación de temidos piratas, corsarios y contraban­distas que tuvieron en constante asedio al tráfico marítimo; así como la importante presencia de comerciantes y traficantes de africanos esclavizados, que luego devinieron ricos empresarios e importantes exportadores de cuantiosos capitales hacia sus lugares de origen.

De manera operacional el autor estudia diversas señales de iden­tidad de los vascos y sus descendientes en Cuba a partir del legado metodológico de la antropología cultural; tanto en el orden de lo que denomina «cultura material», como en el de la «cultura espiritual». Dos categorías que pueden resultar útiles sólo instrumentalmente, pero que no envuelven la riqueza de la realidad sociocultural objeto de estudio, tal como se evidencia en el presente texto.

En el primer aspecto incluye un conjunto de indicadores claves como la alimentación, el vestuario, las técnicas e instrumentos de trabajo, el transporte y la vivienda. Todos son componentes de la vida cotidiana que si bien están, por así decir, marcados por su evidencia «material», son portadores de un rico abanico de relaciones sociales, hábitos, costumbres y habilidades, que sin duda también forman parte del patrimonio cultural vivo. En este propio capítulo se aborda la significativa presencia vasca en los ámbitos minero, en la construc­ción naval y en otras industrias, como la del chocolate y el ron, para concluir en el trascendental salto tecnológico y organizacional del trapiche al central azucarero.

En el segundo aspecto también se incluye otro conjunto de indica­dores fundamentales como las relaciones familiares y el matrimonio; las creencias, supersticiones y augurios; los mitos, rituales y costumbres; los juegos, fiestas y ceremonias. Otros componentes de la cultura que, si bien se encuentran signados por su alta «carga espiritual», dependen del empleo de múltiples objetos, espacios, expresiones orales, formas no verbales de comunicación y demás representaciones simbólicas que confirman el uso solo operacional de la referida clasificación entre lo «material» y lo «espiritual». Aborda además en esta parte, determinadas manifestaciones artísticas como la poesía y otros géneros literarios; así como danza, música, teatro y artes plásticas; junto con diversas actividades científicas.

Especial interés dedica al legado de la lengua euskara en Cuba, como evidencia de los continuos procesos migratorios y del papel de la lengua en plasmar su indeleble marca en el designio de las cosas, los espacios, los seres humanos y todo lo nombrable. Uno de tantos ejemplos lo constituyen los sitios geográficos (topónimos) de origen vasco en el territorio cubano; junto con múltiples apellidos procedentes de la región de Euskal Herria, en zona atlántica de los Pirineos.

En el caso de los diferentes grupos humanos venidos de España existe una poderosa relación interactiva entre la formación de asocia­ciones y la creación de publicaciones periódicas, sean revistas, folletos, periódicos, memorias u otras.1 Los vascos, precisamente, no son la excepción.
    En este sentido se estudia tanto la prensa periódica de la colonia vasca en Cuba como sus principales asociaciones. Debo insistir, en este caso, que muchas de las publicaciones no se circunscribieron a los residentes vascos en Cuba y a sus descendientes; sino que su alcance abarcó el flujo y reflujo de ideas y noticias hacia y desde el País Vasco; así como con otros emigrantes en el resto de América.

La obra cierra con un tema que, como muchos, despertará pasiones y alentará puntos de vista controversiales. Me refiero al papel diverso de los vascos en los avatares históricos de la nación cubana. El autor ha preferido realizar tres cortes temporales para facilitar su análisis y valoración. El primero aborda las posiciones asumidas ante las guerras de independencia en la época colonial; el segundo se refiere a la migra­ción de los exiliados durante la primera mitad del siglo xx, y el tercero incursiona en procesos más recientes vinculados con la cooperación intergubernamental y la participación en empresas mixtas.

Esta obra representa una seria contribución a uno de los grupos étnicos europeos menos estudiados en cuanto a la sistematización de su herencia cultural; al mismo tiempo constituye un nuevo estímulo para quienes desde otros ámbitos de la presencia de los pueblos de Europa en Cuba se adentren en la complejidad de la actual diversidad cultural en la mayor de las Antillas.