miércoles, 28 de junio de 2017

Mi vida con la KGB. Ilya Dzhirkvelov

En Mi vida con la KGB y la élite soviética, Ilia Dzhirkvelov nos narra en el prefacio por qué decide abandonar la Unión Soviética, a pesar de no ser ni un disidente ni un desertor,  a veces las palabras son cuestión de semántica, pero lo cierto es que huyó.
     Fue en el mes de Marzo de 1980, una mañana ,que el describe como fría, cuando cogió un taxi y decidió huir.Salí por el aeropuerto con un pasaporte diplomático, el funcionario miró en la lista negra de los que no podían salir de la Unión Soviética, pero mi nombre no figuraba, y así fue como salí , con bastante miedo de ser reconocido por alguien, o de que a mi mujer e hijo que estaban en Ginebra los retuvieran en la sede diplomática, pues ellos no sabían de mi huída.

Nací en 1927 en Sebastopol,mi padre fue comisario del pueblo, en 1917 participó en la revolución,y mi madre era agente de la secreta, estaba siempre irritada y quería dejarlo, pero aguantó hasta el final, siempre pensé que mi padre había muerto, pues fue lo que me contó mi madre, pero en 1961 conocí a mi medio hermano y supe que no había fallecido, sino que mis padres estaban divorciados.

Muy joven me alisté en el ejercito y así comenzó mi andadura.Entre los trucos que nos enseñaban estaba la utilización de venenos, estilográficas, pitilleras, y cigarrillos envenenados, que no dejaban rastro, se moria de una ataque de asma, apoplejía o infarto-El autor se planteaba si aquello era correcto, pero claro es cuando escribe el libro cuando se lo plantea, no cuando actuaba.

    El primer espía que desertó fue Agabekov, en 1929, y lo pagó, los motivos no parecen políticos sino de índole sentimental, sobre como lo mataron sigue siendo un misterio a día de hoy;la persona encargada era amigo  y  consiguió una cita con él, y estando dentro lo convenció de que el guardaespalda que había en la habitación saliera, luego lo dejó muerto sobre el sillón leyendo un periódico-

El sistema creó una casta de lo peor, cuenta el autor que Leonid Zamyatin cuando era director de la Agencia Tass, se negaba a saludar a los periódistas o estrecharles la mano, solo contestaba con un saludo de cabeza, consiguió tener su W.C personal, que solo podía utilizar él y su secretario pero cuando él no estaba. A mi , cuenta Ilya, intentaron echarme del servicio por ser hijo de un enemigo del pueblo,en referencia a cosas de mi padre, que ni siquiera sabía, al final se dieron cuenta que mis padres se divorciaron cuando yo tenía tres años y no estaba al corriente de nada.

Kruschov fue de lo peor, después de ensalzar a Stalin en su 70 aniversario, a su muerte denunció los crímenes estalinista, cuando era igual de culpable.El sistema creó una casta, ansiosa de poder y lujo, pues no vivían como el resto de la población.El autor habla del desprecio con que los rusos miraban a todo el mundo, aunque fueran pueblos bajo su égida, se refiere a lituanos y otras nacionalidades bajo dominio soviético, desprecio y sentido de superioridad, y entonces me acordé de cuando vivía en Fés y vecinos rumanos y búlgaros me hablaban con desprecio de ellos, no querían saber nada de los rusos, yo creía que exageraban, pero después de haber leído este libro he sabido que tenían motivos para ello. 

Bien, antes de dar por finalizado el resumen, quiero explicar el porqué el autor abandona la URSS, porque al principio dice algo pero no mucho.En 1980 Dzhirkvelov tuvo un accidente de coche en Ginebra, la cosa según cuenta él, fue nimia, le dio un golpe al vehículo de un árabe y le causó algún rasguño, en vez de parar no lo hizo, y alguien tomó la matricula, también había bebido algo, según él, dos coñac, y este incidente hizo que sus enemigos, que los tenía, se aprovecharan de la situación y tuviera que ir a Moscu a rendir cuentas, allí las cosas se le siguen complicando y es entonces cuando decide dejar el país con su pasaporte diplomático. Una vez en Viena avisó a su esposa de que no abriera la puerta a nadie y si intentaban abrirla por la fuerza que llamara a la policía. Ilya llevaba tiempo desilucionado por un sin fin de cosas que cuenta en el libro, y esto ultimo fue lo que colmó el vaso.

La defección siempre es un riesgo, y difícil de asumir, porque en Moscu quedaba familia y nunca se puede prever el desenlace. Mi esposa derramó alguna lagrima pero no hubo muchas palabras. Teníamos una hija y decidimos seguir juntos.Bajé con la pistola a punta de mano hasta el ascensor, pues no sabíamos que podíamos encontrarnos durante el camino, revisé el coche, y luego subí al apartamento por mi mujer e hija, hice tres o cuatro viajes del apartamento al ascensor, con la maleta en una mano y la pistola en la otra, una vez los tres en el coche partimos con rumbo a lo desconocido. Era el 28 de Marzo de 1980.

Imagino que los días de "descanso" que estuvo en Viena, contactó con alguna legación diplomótica e hizo las gestiones oportunas para cuando llegara a Ginebra solo tener que hacer maletas y huir. Nunca más se ha sabido de él. La suerte le acompañó.

A día de hoy no hay una solo foto del autor del libro en la web, ni siquiera wikipedia comenta algo. De vivir tendría 90 años.

Me quedo con una frase del autor: Quien nada arriesga nada consigue.