miércoles, 11 de noviembre de 2015

Paseos por Berlin.- Resumen y comentarios a la obra de F.Hessel

 Paseos por Berlín.-
Nos habla del arte de pasear, un arte que hoy se ha perdido por lo menos en España. Cuando se escribió la obra en los años 20 eran años de paseos, paseos otoñales,  de invierno y de cualquier estación, la gente salía a pasear  por las calles hoy no se de nadie que pasee, la gente va de casa al trabajo y viceversa, en todo caso se sale para ir a un bar o porque has quedado con alguien, se sale para ir a un sitio concreto, yo recuerdo que en Marruecos se paseaba,  sábados y domingos y también algunas noches en verano o cuando hacía buen tiempo.

El flâneur(*)  es un paseante, pero eso en español no tiene mucho sentido,   quizás habría que matizar no es un paseante cualquiera, es un observador de la ciudad, porque el flaneur pasea por la ciudad sobre todo por las grandes, no es un hombre de campo. Cuando se va a una ciudad hay que ver los matices, las huellas que el paso de tiempo va dejando y no quedarse solo en el monumento grandioso, eso se deja para los turistas, las ciudades tienen recovecos, lugares pocos perceptibles y es aquí donde el flaneur se distingue del simple paseante que mira más escaparates y lo que hay en las cafeterías, es como un perro de caza que tiene un fino olfato.

Quizás más que paseante podríamos  traducir por caminante, hay matices diferenciadores, el caminante va sin rumbo fijo y se abandona a las sorpresas del azar, el caminante va solo, visitar una ciudad en grupo a hacerlo solo marca una diferencia, en grupo vas al son del grupo o mejor dicho casi no vas, el caminante aprecia los matices y se puede quedar en una esquina sin prisas apreciando cualquier cosa que le llame la atención.

Franz Hessel nació en 1880 en Pomerania de una familia de comerciantes judíos asimilados y falleció en 1941 en Francia.

Hessel se adentra en el interior de las casas de antiguas amistades y nos hace descripciones que para una mente del S.XXI se nos antojan anacrónicas , cuando leemos este tipo de libros vemos como ha avanzado la sociedad en un siglo, que digo en un siglo en 50 años, hoy los recuerdos antiguos tienen poco valor.

La  mente de Hessel es la de un romántico callejero, dice que el placer de vivir y el ocio resultan  seguramente más atractivo en otras ciudades ,la belleza de Berlin reside en ella misma sin buscar diversión,  reside en el mismo trabajo, creo que el  autor hace una buena descripción de la ciudad, aunque yo nunca he estado en Berlin, pero pienso que esto mismo se podría aplicar a Praga, no son ciudades para divertirse sino para caminar y mejor sola que en compañía.
                                                                                                                                      El autor
¿Cuando uno visita una ciudad se ha parado a ver como trabaja la gente? Berlín en aquellos años tenía sus barrios por profesiones.

Los cafés de Berlín eran locales grandiosos, las mecanógrafas salen solas a la calle y piden platos de verduras en los restaurante, comenta la moda, los escaparates, los paseos turísticos organizados, son tantos los detalles que hay momentos en que la obra se hace poco llevadera.

Hacer un resumen de estos paseos se hace casi imposible, hay distintos capítulos con titulo y en cada una al autor hace una detallladísima descripción de la ciudad.

(*) Flaneur en francés persona que pasea, en español sería mejor hablar de caminante.