domingo, 10 de enero de 2016

La casa de la mezquita


Kader Abdolah  escritor iraní residente en Holanda publica su segunda obra, La casa de la mezquita, después del éxito del Reflejo de las palabras, ambas de gran acogida en el país.
      La casa de la mezquita es una historia a medio camino entre la autobiografía y la ficción, con buenas dosis de historia.

El argumento se centra en un  clan  familiar que habita un caserón de 35 habitaciones que se encuentra adosado a una mezquita, allí viven sirvientes , comerciantes , santones y el poder espiritual.

 La casa tenía una habitación llamada de los enfermos, otra era el cuarto de fumar, el de las historias , el de las abuelas, la biblioteca,, etc.
Un día comenzaron a salir hormigas y temiendo que se metieran en la casa, el abuelo leyó el sura de los hormigas y estas volvieron a sus escondrijos, así se regía la vida en la casa y había una sura  para casi todo.

En la casa todo giraba en torno a los fogones y los imanes, las mujeres cocinaban y los imanes rezaban. Alsaberi llevaba un turbante negro lo cual indicaba que era descendiente del profeta y era considerado una personalidad en la ciudad, cuando llegaba a casa las abuelas lo atendían, le quitaban el turbante y la túnica, él no hacía nada y las abuelas estaban ya un poco hartas ,nunca hemos tenido un imán así se lamentaban esto se pasa ya de castañas oscuras.

    El jefe del clan era Aga Yan y poseía la tienda de alfombras mas antiguas del zoco de  Seneyan, el zoco era un laberinto con distintas puertas de entradas. Los vendedores de alfombras habían desempeñado un papel crucial en su país Aga Yan tenía las riendas de la mezquita y del zoco.

En aquellos años no había baños en las casas así que todo el mundo tenía que ir a los baños públicos, pero el Imán detestaba ponerse desnudo delante de otros hombres y mandó construir un baño en la casa, las encargadas de bañar al Imán eran las abuelas que le frotaban la espalda y le echaban cubos de agua fría, luego lo llevaban a la estufa y lo terminaban de vestir, el resto de las personas no se podían acercar al Imán.

El muezin de la mezquita se había quedado ciego y también viudo pero eso no le impedía mantener relaciones con mujeres de la montaña.
     Estamos en 1969 el año que llegó el hombre a la luna y en Irán no se hablaba de otra cosa pero el Imán de la mezquita nunca veía la televisión y no estaba dispuesto a hablar en su sermón de ese tema.

   En Seneyan había casamenteras y en aquella enorme casa había ya niñas en edad de contraer matrimonio, los hombres llegaban y hacían los encuentros con la familia en frías veladas donde se discutía el oro y las alfombras que la mujer aportaría a la dote, si los vecinos veían la luz encendida hasta ultimas horas de la noche sabían que estaban negociando una boda. Las familias con hijas casaderas vivían con incertidumbre esperando que alguien llamara a la puerta para negociar, pero las hijas de la casa de la mezquita no podían contraer matrimonio con cualquiera, las chicas de la ciudad podían aspirar a un panadero, un albañil, un carpintero y poco más, pero esos no eran candidatos adecuados para las hijas de aquella casa. Un buen día se presentó un joven Ayatola con turbante negro lo cual indicaba que descendía del profeta, pero surgieron las dudas ¿ viene a por nuestra hija o por la mezquita? Porque aquella mezquita era fuente de dinero.

Las peticiones de mano se discutían en familia y la interesada no solía estar al tanto de nada, el pretendiente en la mayoría de los casos tampoco la conocía, cuando el padre le explicó a la hija que un Imán había venido a pedir su mano le dijo que era muy apuesto, llevaba una túnica marrón y unos zapatos brillantes..el enlace tuvo lugar y el Imán partió hacia Qom con su ya esposa pero nadie sabía donde vivía, no quiso dejar dirección, en las cartas que escribía a su madre se quejaba, no sabía como acercarse a él y apenas hablaba, sus silencios eran  frecuentes.

Eran los años de Farah Diva, la emperatriz se había propuesto sacar a las mujeres de la cocina pero llevaba una vida de lujo, compras en Paris y retoques para su nariz persa.

En aquellos años en las aldeas iraníes se vivía en absoluta pobreza, no había,médicos ni teléfonos  ni hospitales  y la universidad era un vivero de ideas izquierdistas, en aquellos años se oía ya el nombre de Jomeini, entonces vivía en Qom, el líder religioso odiaba  todo lo que el Sha representaba y a  la presencia americana, Reza Pahlevi lo mandó a Irak.El Sha vivía ajeno a lo que se estaba gestando y hacía declaraciones a la revista Time donde decía que estaba tranquilo que su país era un oasis de paz.

No era normal que los imanes fumaran opio, pero el  nuevo Imán de la mezquita era adicto,en aquellos años se podía encontrar la droga en las farmacias, suministraban una pequeña cantidad dos veces al mes, pero el nuevo Imán conseguía el opio en el mercado negro. También era mujeriego. Su padre Aga Yan le había prohibido que consumiera pero él se las agenció para viajar y frecuentaba lugares clandestinos donde no solo se fumaba sino que había mujeres. La policía del Sha le tendió una trampa y una noche irrumpió en un sótano donde había rollos de opio y le fotografiaron con mujeres sin velo, le dijeron que tenia dos opciones o trabajaba para ellos  o sacaban la foto en los periódicos y todo habría terminado para él. Lo que le pedían era “sencillo” que viajara a Qom más a  menudo y les pasara información de lo que allí sucedía.

Cuando Jomeini llegó a Irán se puede decir que todo el país se convirtió en un oratorio, en el zoco había quien dejaba un espacio en su tienda para que la gente pudiera entrar a orar. Algunas mujeres de la casa de la Mezquita comenzaron a llevar el velo islámico que en Irán se llama Shador, Jomeini fue un vendaval, el país estaba al borde de la miseria y era un caos, excepto la clase dominante que vivía bien el resto sobre vivían como podían, querían salir de la miseria y estaban dispuesto a lo que fuera por poder comer por lo menos. El Sha pedía paciencia pero el pueblo llevaba 40 años aguantando miseria. Pero lo que el nuevo poder traía no era precisamente paz, juicios sumarisimos, la Sharia que era aplicada por imanes que actuaban como jueces, los odios y las venganzas estaban a la orden del día                     
                                                                                                                          
Esta obra nos adentra en la vida del Irán en los años previos a la revolución, la vida cotidiana dentro de una familia persa, ya es la tercera obra que leo de un escritor iraní  y todas tienen un punto en común la vida en familia y cuando hablamos de familia nos referimos a una veintena de personas a veces viviendo todos bajo el mismo techo, costumbres, comidas y ritos , el mundo de las alfombras, el amor, da la sensación que los iraníes tienen un corazón especial, la poesía forma parte de la galantería, una bella obra que no me ha dejado indiferente y que    recomiendo.                                                                                                                                                                                       Kader Abdolah nación en Arak ( Iran) en 1954, perteneció a un grupo de izquierdas que luchó contra el Sha y posteriormente contra el régimen Islámico, en 1988 huyó a Holanda y tiene nacionalidad holandesa es un escritor consagrado y muy conocido en su país de adopción.