domingo, 31 de enero de 2016

Viajeras intrépidas y aventureras.Resumen y comentarios



Mujeres intrépidas y viajeras ha habido siempre, aunque fue en el S XIX y principios del XX cuando el fenómeno se generaliza, la autora mete a la Reina de Saba en este grupo, posiblemente lo fue , aunque la Reina de Saba llevara un objetivo muy concreto que era seducir al Rey Salomón y esto para mi es otro asunto, tampoco metería en este grupo a las llamadas mujeres soldados pues sus objetivos también eran otros, en los tiempos en que la mujeres no tenían libertad de elección algunas tomaban las armas.

Hasta no hace mucho viajar era cosa de hombres y la que se atrevía a viajar sola o en compañía era tildada de aventurera, en más de una ocasión oí esta expresión y la expresión conlleva algo más, como si la viajera fuera ligera de cascos, hoy por fortuna las mujeres podemos viajar solas pero aún hoy hay suspicacias ¿ porqué una mujer se decide  a viajar sola? Los motivos pueden ser varios, se goza de más libertad, los viajes en grupo suelen ser agobiantes, lo digo por experiencia, hay que estar al son del grupo y eso ralentiza mucho, pero puede haber otros argumentos.

Una mujer puede querer recorrer mundo por razones hedonistas, de curiosidad, de amor, razones personales y filosóficas, todavía a día de hoy se las tilda de excéntricas. Quizás me decidí a leer el libro porque me identifico con este tipo de mujeres y tampoco es raro que las mujeres viajeras terminemos escribiendo. 
Nosotras solemos describir la realidad con cierto distanciamiento irónico.

Algunas características de las mujeres viajeras son el inconformismo, el desarraigo, el desasimiento a las cosas materiales, quizás habría que matizar entre viajera y turista, puede haber haber matices.

La maldita curiosidad femenina arrastró por igual a monjas y Ladies.
Las primeras trotamundos fueron religiosas , eran mujeres que hacían un viaje iniciático, una peregrinación que en definitiva es eso, no conocer la tumba de un santo sino conocerse así mismo en la soledad, las peregrinas preparaban a conciencia su viaje mejor que una turista de hoy en día, ya por entonces había guías de viaje, las guías turísticas datan de la  época  romana-

 Una viajera intrépida reciente fue Shirley Mcleine que hizo el camino de Santiago en el año 93, andó 800 kms sintiéndose  vulnerable e indefensa.

En el S. IV España tuvo su primera viajera intrépida se llamaba Egéria y durante tres años recorrió los lugares _Santos pasando por Constantinopla hasta llegar a tierra santa, esta viajera dejó escrito un libro sobre la vida en Oriente que se convirtió en un documento imprescindible para viajar a tierra santa, Egéria era curiosa como les sucede a muchas mujeres que deciden adentrarse por tierras lejanas solas .

En la enciclopedia de la Historia de España las llamaban mujeres viriles en clara alusión a ciertas preferencias sexuales pero no sabemos si esto es una falsa apreciación por el hecho de haber viajado solas, es posible que alguna lo fuera y que otras no y viajaran con espíritu de aventura siendo femeninas a pesar de sus hazañas. El requisito indispensable entonces era ser muy rica. Hay que decir que Egeria hizo el viaje acompañada de un nutrido séquito.

Monjas de armas tomar.-

En el S.XVII Catalina de Eráuso conocida como la monja alférez fue una mujer intrépida, atravesó el Atlántico disfrazada de hombre y en Lima se alistó al ejercito, catalina hablaba en euskera pues era vasca.  En las pinturas que hay de ella del pintor Pacheco vemos una imagen masculina sin rasgos de feminidad(*)

(*) Por lo que voy leyendo saco en conclusión que estas mujeres intrépidas no tienen nada que ver con la aventurera de siglos posteriores, creo en mi opinión que son historias diferentes bien por el contexto de la época que evidentemente influyó bien por otras razones.

Otra monja intrépida fue Manuela Saez  nacida en Quito, fue obligada por su familia a ingresar en un convento pero no era su vocación, huyo como era de esperar, vivió en Panamá y luego en Lima, se casó con un medico inglés y se convirtió en la amante de Simón Bolívar fue conocida como la libertadora del libertador. Cuando los historiadores se refieren a ellas utilizan los adjetivos de cortesana, infiel, fogosa. Algunas mujeres pudieron huir de maridos abusivos, se embarcaban en un velero y ponían rumbo al nuevo mundo.

En otro apartado distinto estarían las misioneras que partieron en el S. XIX hacía el Tibet y Africa para evangelizar, estas misioneras a veces estaban casadas y tenían familia.

En otra onda distinta estaría Isabella Bird que viajó a Cachemira atraída por el budismo y Alexandra David Neel que viajó hasta Lhasa.

Algunas mujeres no fueron buenas escritoras ni hicieron ningún tipo de hazaña especial pero ayudaron a hombres a hacerlo, Reyes y Marhajás, tuvieron cierto poder en la sombra y un destino excepcional, eran tiempos en los que la mujer solo podía ser madre o esposa, fue el caso de Anita Delgado, el Marhajá de Capurtala se enamoró de ella y recibió una esmerada educación en Paris digna de quien iba a ser su esposa, escribió algún libro de viaje y también alguna crónica en algún periódico ( para mi no sería un caso de viajera intrépida, sino el de una mujer con un destino excepcional)

Un caso curioso es el de Lola Montes nacida en Irlanda en 1820 y de apellido Gilbert, pero gracia a sus rasgos se hizo pasar por española nacida en Sevilla,  aprendió a bailar en Madrid y recorrió medio mundo como bailaora española, el emperador austriaco Luis de Baviera le construyó un palacete y le dio el titulo de Baronesa de Rosenthal, fue la Reina no coronada de Baviera, pero ella no estaba enamorada del anciano emperador y huyó, recorrió medio mundo, pues llegó hasta Australia, falleció joven con tan solo 41 años.

Otra viajera consagrada fue Frances Minto Elliot que escribió El diario de una mujer ociosa en España (1884) Frances critica todo lo que ve lo cual hace el libro destornillante: Madrid es fea y corrupta ( en esto último no se equivocó, fue un presagio a un siglo vista)

A veces las personas no son feliz en un lugar aunque en ese lugar se encuentre su familia y sus raíces es el caso de Isabelle Eberhart nacida en Ginebra en 1877 pero que encontró su verdadera identidad en Argelia, aunque esto ultimo podría dar para otro tema que se sale de lo tratado,  Isabelle se vestía y se comportaba como  un chico.


En aquellos años la emancipación se relacionaba con los viajes, nadie puede imaginar que una apacible ama de casa con hijos se pueda convertir un buen día en una intrépida viajera, estas mujeres tuvieron que enfrentarse a la  presión familiar y al escándalo, todavía hoy es raro que una mujer casada y con hijos viaje sola, yo he conocido a alguna que otra amiga que viaja sola a remotos lugares, una concretamente estuvo en el Tibet y conoció al Dalai Lama, cuando hizo ese viaje sus hijos oscilaban entre los 14 y los 20 años y fue su marido quien se quedó al cargo de ellos, pero no es la norma.

En aquellos salones literarios los hombres calificaban a la viajera intrépida de loca y excéntrica.

Ya en  el S XX Mary Kingsley vivió con chimpaces, en Borneo Viruté Garnika lucha para que los orangutanes no se extingan, también ha habido pioneras de vuelos aéreos, en 1963  la rusa Valentina Terechkova se convertía en la primera astronauta.