jueves, 8 de diciembre de 2016

Anécdotas de dictadores.

Cuando un hombre acumula mucho poder, el pueblo no solo puede sentir temor, en algunos casos también admiración.

Hay que distinguir entre la anécdota que suele ser cierta porque la contaron allegados y la leyenda urbana. Yo solo voy a hablar de la primera, las leyendas urbanas no me interesan mucho.

Lenin.

De Lenin no se supo durante muchos años, hubo que esperar a que la URRS desclasificara documentos, y se ha sabido algo por una de sus hermanas que escribió sobre él, aunque lo que hermana escribió entra dentro del campo de las bondades, excepto su tacañería crónica, cuenta María que en cierta ocasión fueron a cenar a una posada donde se alojaban en Francia y ella dejó algo de la cena, y la obligó a comersela pues al día siguiente pondrían menos.

También se sabe que era un experto a la hora de huir camuflado bajo cualquier apariencia. 

No le gustaba mucho comer, en opinión de los que le trataron, solo comía pan y algo de queso, esto debió ser ya con cierta edad, pues andaba delicado del estomago.

Stalin.

De Stalin el anecdotario es más grande, aunque algunas cosas pueden rayar la leyenda, por ejemplo que tenía los dedos de uno de los pies palmípedos, y esto en Rusia era mal augurio, decían en Georgia que era cosa del diablo. También dicen que cambió su fecha de nacimiento, pues nació un día con mal augurio, posiblemente lo cambió para evitar que alguien le pudiera hacer algo con malas practicas.

Cuando Rusia ganó la II Guerra Mundial, Stalin iba a presidir el desfile de la victoria en un caballo blanco, pero cada vez que intentaba subirlo, el caballo le daba una coz, y como era muy supersticioso desistió, le dijo al General Zukhov vencedor absoluto de la batalla de Stalingrado, que fuera él quien la presidiera, el General se sintió honrado con tal honor, pero el hijo de Stalin que conocía la situación, un día le espetó a la cara el motivo por el que había presidido el desfile, la vida que da muchas vueltas hizo que Stalin falleciera antes que su hijo, que era piloto de bombardero y con rango en el ejercito pero al parecer no valía y cuando el padre falleció lo destituyeron.

Otra anécdota contada por su guardaespalda fue la siguiente: En el Kremlim habo siempre una capilla y Stalin solía ir a rezar, era profundamente creyente, algo de ello debe ser cierto, pues no en vano estuvo 8 años en un seminario, además era amigo del Patriarca de la Iglesia Ortodoxa , este lo visitaba de vez en cuando en el Kremlim.

Franco.


De Franco también se cuenta, aunque no en la misma medida. Hay una  historia poco conocida. Franco no era ajeno a la superstición y la magia. Cuando volvía en el Dragón Rapide de Canarias, con destino a la península, la avioneta paró en Tetuan, y allí lo esperaba un hombre judío, comerciante en Tanger,pero sobre todo era conocido como astrólogo y mago, este le hizo un amuleto que Franco metió en su bota, era algo similar a una mano, con unas inscripciones, según contó su ayuda de campo, y también le dijo el momento idóneo para el alzamiento.

Otra "leyenda" fue su supuesta petición de entrada en la Logia masónica Lukus, de Larache, y que fue rechazado. Lo que si es cierto es que la logia fue desmantelada y todo lo que allí había quemado, yo esto lo sé porque porque mi familia era de Larache, yo misma viví allí durante años , vivíamos en la Calle Duquesa de Guisa a pocos metros de la Logia , y me abuela me contó como sacaron todo, e hicieron una hoguera.

Castro.

Tampoco se salva en cuanto a anecdotas y "leyendas" una de ellas era su supuesta conexión con la santería, ya en edad bien adulta, no de joven. 

También que él hacía un borrador con notas y un buen escritor que había en Cuba escribía el libro que el Comandante firmaba. Esto ultimo me lo contó una persona bien informada que tuvo relación con el ministerio de cultura y hoy está en el exilio.