miércoles, 7 de diciembre de 2016

Rusia y la poesía.

                                                



Si hay un país donde la poesía genere dinero ese país es Rusia. El tema no es nuevo,habría que remontarse al Siglo XIX, aunque los grandes nombres de la poesía rusa se centran en los años 30, bajo la bota de Stalin. Mandelstan y Ajmatova son los referentes, pero hay más, porque Rusia es país de poetas y poesía. La poesía es arte, y una vez más Rusia gana por goleada a cualquier otro.

En los años 30 si había alguien en Rusia que viviera bien, estos eran los poetas, tenían buenas dachas y calidad de vida, y eso que aquellos fueron años difíciles para todos. Rusia ha dado grandes nombres dentro de este campo, por encima de dramaturgos y novelistas.Se podría decir que el alma rusa es pura rima.En torno a los artistas rusos se generó cierto mito en los años 30/40, cuando algunos retornaron y muchos fueron ejecutados.

Anna Ajmatova fue un mito en vida y lo sigue siendo después de muerta.(1889-1966) era de origen tártaro y noble.

En España la poesía ha caído hasta limites insospechados. Muchas editoriales advierten que no publican poesía, así que no reciben manuscritos al respecto, no pueden saber si lo que hay es bueno  o malo, y muchos escritores de este genero se ven obligados a autoeditarse,  o coeditarse a precios muy caros. No sé si en otros países de Europa la poesía está también en crisis, no poseo datos.

Para leer poesía el país tiene que tener ciertos hábitos de lectura y también porque no decirlo, cierto refinamiento cultural. Aquí en nuestro país se ha perdido, la gente lee poco y dentro de lo poco que lee hay mucha literatura tipo Corin Tellado en versión moderna.

El otro día me decía un amigo cubano buen conocedor de la poesía y poeta él también, los malos momentos por el que el género pasaban, en Cuba también. El tiene un poemario escrito y no encuentra editor. Miguel, pues así se llama, es buen escritor , pero ahora no se trata de como escribas o lo que cuentes, se trata de que  no son tiempos para la poesía, y si apuramos para otros géneros tampoco, a no ser que seas poco menos que la reencarnación de Cervantes.