jueves, 5 de enero de 2017

Hernan Cortés, un conquistador de corazones.


De Hernán Cortés hay muchas pinturas, no sé cuales son posadas y cuales imaginarias, yo me decanté por esta. Un hombre con mirada de conquistador, y no me refiero a sus conquista en  Mexico, sino en el terreno sentimental. Fue de armas tomar. Yo no voy a hablar del Cortés con las armas prestas a desenvainar, sino del hombre que conquistó a cientos de mujeres. Esto acontece allá por el año1509, es bueno decir la fecha, para no liarnos.

Residencia  de Hernán Cortés en México
Cortés se casó con Catalina, hermana del gobernador de  Cuba, partió para la isla  junto a su hermano y es allí donde conoce al extreméño, tenía 27 años entonces y ya por entonces tenía una buena hacienda y trabajaba como escribano. A decir de algún historiador, Cortés sedujo a Catalina por puro entretenimiento y pasión sexual, pero sin más pretensiones, pero su cuñado,le presionó para que contrajera matrimonio. Al final se casó, fue en Cuba, la pareja parecía enamorada, hasta que él partió hacia México.

Al llegar a México conoció a una tal Malinche, que se convirtió en su amante, era indígena y le fue entregada como regalo, ella le servía como interprete, andamos ya por 1519, su esposa continuaba en Cuba. Después de hacer  6oo Kms , Catalina llegó a ciudad Juarez. Justo con su llegada coincidió con el nacimiento del hijo de Malinche ( que fue bautizada como Marina) el niño se llamó  Martín Cortés, pero como Cortés era muy "responsable" dejó a la indígena y la casó con su lugar teniente.

Catalina era mujer de salud delicada, tenía asma. Una noche Cortés organizó un baile en su casa de Coyoacán.Catalína se sintió mal después del baile, y se retiró a sus aposentos, al día siguiente apareció muerta, una muerte un tanto sospechosa, según su doncella tenía marcas moradas en el cuello. El rum rum persiguió al extreméño, sobre la muerte de su esposa. Lo cierto es que se apresuró a enterrar el cadáver sin esperar el tiempo reglamentario, cuando llegó la familia de ella, ya estaba enterrada. La madre de Catalína no baciló en acusar a su esposo de la muerte de su hija. Hubo un juicio pero en 1545 fue definitivamente sobreseído.