domingo, 7 de mayo de 2017

Vivir mejor con menos.

Esto es algo que entendí hace tiempo, pero pertenezco a una minoría en este país llamado España, el país del consumo por excelencia.

Aqui la felicidad va asociada al nivel de compra o al consumo, llamenlo como quieran.

El autor se pregunta¿ Cuantas veces utilizó el taladro? y me acordé que un buen día, hace ya unos años, sentí la necesidad de comprarme un taladro, que nunca llegué a utilizar y buen día lo regalé porque cuando intenté utilizarlo no sabía manejarlo bien.

Otra pregunta que se hace es sobre el coche, en este país en la decada de los ochenta /noventa el que no tenía coche era poco menos que un paria; recuerdo una vez al salir de trabajo, alguien me preguntó donde tenía aparcado el coche y cuando supo que no tenía puso cara rara.

Yo soy de tirar, odio acumular, odio los artículos de decoración tipo jarroncitos, tengo tres o cuatro que me traje de Marruecos y no quiero más nada, cada vez he ido desprendiendome de más cosas, las mudanzas suelen ayudar mucho.¿ Y el vestido que solo usaste en una boda?

El autor del libro que vivió en Taipei quedó asombrado de ver como viven, allí se vive para comprar y acumular todo tipo de objetos, y los españoles según él somos algo parecidos,muy parecidos, pero no todos,hay excepciones.

La segunda mitad del S.XX en palabras del autor y que comparto, han sido los años de hiperconsumo, la percepción social del individuo estaba en base a lo que tenía, la comparación con el vecino era una obsesión. Y aqui necesito contar una anecdota personal que me sucedió en Sevilla, una amiga "hiper rica" o es lo que pretendía me invitó a su chalet del Puerto, recién comprado, no me invitó a lo que yo entendería por pasar un buen fin de semana, de charla y salida a conocer un poco el Puerto, su único interés era que viera el super chalet que se había comprado y que aún no había tenido tiempo de decorar, pero también necesitaba un amplio presupuesto para ello. 

La gente en este país se ha endeudado de por vida para tener un apartamento en la playa o un piso en la ciudad, eso de vivir de alquiler es una perdida de dinero.

El autor nos cuenta como preparó su mochila para un viaje de siete meses, y si se tienen hijos pues se puede hacer de uno, pero eso aqui es impensable. La gente aquí no ofrece la casa, tampoco se recibe ya.

Hay un culto al crecimiento desmedido, solo hay que oir que la economía del país en algún momento ha dependido del numero de coches que salen de la fabrica y que la gente compra, es la base del sistema capitalista, no se comparte , se tiene.El slogan de : el desarrollo de la producción y la adquisición de riqueza personal son los fines supremos del mundo moderno. Las religiones en cierto modo también han amparado esta máxima, para no caer en el "comunismo"y cualquiera que esté en contra de estos principios es un saboteador y un estúpido. El progreso de un país depende del producto interior bruto el celebre PIB, y esto traducido significa que la gente compra y compra.Actualmente todo está enfocado al PIB olvidándonos de otros temas.

Una de las caracteristicas de esta sociedad de consumo es que no soporta que un producto sea utilizado por mas de una persona, es mejor que esté guardado en el almacén a que otro lo utilice.

El modelo económico actual hace ascuas por todo el mundo

Me quedo con una frase: las cosas más importante de esta vida no son cosas.